Parálisis del sueño
Cada madrugada, Alejandra despertaba sin poder moverse. Y cada noche, una sombra sin rostro a los pies de su cama se acercaba un poco más. ¿Parálisis del sueño o algo más?
Etiqueta
18 relatos con esta etiqueta.
Cada madrugada, Alejandra despertaba sin poder moverse. Y cada noche, una sombra sin rostro a los pies de su cama se acercaba un poco más. ¿Parálisis del sueño o algo más?
Durante un viaje a Tandil, a las 3:27 de la madrugada, una joven de ropa antigua apareció en el baño del camping. Solo repetía una frase, cada vez más desesperada: no estoy muerta.
Frente al Cementerio de la Chacarita aparece un Ford Falcon antiguo. Quienes lo vieron juran que el conductor está inmóvil, pálido como una estatua. Algunos dicen que es la mismísima muerte.
Mauro, enfermero del Hospital Fernández, atendía un paciente cuando este señaló detrás suyo y preguntó: ¿quién es ese señor que está parado al lado suyo? No había nadie a la vista.
En una misma casa de Caballito, tres personas de la misma familia, en tres épocas distintas, vieron lo mismo: hombres de otra época descendiendo la escalera del patio. Ninguno conocía el relato del otro.
Una casa abandonada en Lanús que nadie quiere habitar. En 2005, una familia entera murió allí en una sola noche. Los vecinos aún recuerdan los gritos y una voz grave que no hablaba en español.
Lila era una nena cuando su familia se mudó a un departamento de Dock Sud. Una madrugada encontró a su madre sentada sola en la oscuridad. La mujer giró y preguntó: ¿vos también sentís frío?
Manchas blancas frente a los invernaderos, puertas que se abren solas y decenas de gatos: los rumores que rodean al Jardín Botánico Carlos Thays cuando cae la noche en Palermo.
Alejandra escuchaba voces que la llamaban por su nombre en una vieja pensión. Después empezó a ver a una mujer alta de camisón blanco que, noche a noche, se acercaba más a su cama.
Cinthia vio a un hombre con ropa de otra época fregando el suelo en la entrada de la Recoleta. Cuando giró la cabeza, él la miraba: sus ojos eran completamente blancos.
En ciertas noches de luna llena, sobre la calle Jorge Newbery, una figura cuelga de un árbol cerca del Cementerio de la Chacarita. Tiene los ojos abiertos. Pero no miran nada.
Durante quince años, Melo convivió con un espíritu en su departamento de Parque Chas: ventanas que se cerraban solas, un peso invisible sentándose en su cama y un cuadro arrancado de la pared.
Entre las estaciones Pasco y Alberti, durante un apagón, Jonathan vio a dos hombres inmóviles junto a las vías. Sus ojos eran completamente negros.
Después del horario de cierre, una niña rubia de remera rosada se asoma entre las rejas del cementerio de Lanús. Distintas personas que no se conocen la describen exactamente igual.
Tras la muerte de una pequeña paciente en el quinto piso, el personal nocturno empezó a oír pisadas y risas infantiles en habitaciones vacías.
Una joven de vestido blanco enamora a un muchacho una noche de verano en la Recoleta. Al amanecer corre hacia el cementerio y desaparece. Es Luz María García Velloso, muerta hacía años.
Andrea tuvo que cruzar sola la Plaza Miserere a las once de la noche. Algo en el mausoleo de Rivadavia la retuvo. Después, la estatua se movió.
Un cuidador me ofreció el cementerio de Miramar para mí solo durante una noche entera. Acepté. Esto es lo que sentí entre las tumbas.