Parálisis del sueño
Cada madrugada, Alejandra despertaba sin poder moverse. Y cada noche, una sombra sin rostro a los pies de su cama se acercaba un poco más. ¿Parálisis del sueño o algo más?
Archivo
11 relatos en esta categoría.
Cada madrugada, Alejandra despertaba sin poder moverse. Y cada noche, una sombra sin rostro a los pies de su cama se acercaba un poco más. ¿Parálisis del sueño o algo más?
Durante un viaje a Tandil, a las 3:27 de la madrugada, una joven de ropa antigua apareció en el baño del camping. Solo repetía una frase, cada vez más desesperada: no estoy muerta.
Tras la muerte de su madre, Claudia empezó a percibir un perfume que aparecía sin explicación en la casa cerrada. Hasta que reconoció el aroma: era el que usaba su madre.
Mauro, enfermero del Hospital Fernández, atendía un paciente cuando este señaló detrás suyo y preguntó: ¿quién es ese señor que está parado al lado suyo? No había nadie a la vista.
En una misma casa de Caballito, tres personas de la misma familia, en tres épocas distintas, vieron lo mismo: hombres de otra época descendiendo la escalera del patio. Ninguno conocía el relato del otro.
Lila era una nena cuando su familia se mudó a un departamento de Dock Sud. Una madrugada encontró a su madre sentada sola en la oscuridad. La mujer giró y preguntó: ¿vos también sentís frío?
Una noche de invierno, un grupo de adolescentes entró a un departamento abandonado de Berazategui con velas y una copa. Las risas se volvieron gritos. Y después se escuchó algo que no era humano.
Alejandra escuchaba voces que la llamaban por su nombre en una vieja pensión. Después empezó a ver a una mujer alta de camisón blanco que, noche a noche, se acercaba más a su cama.
Durante quince años, Melo convivió con un espíritu en su departamento de Parque Chas: ventanas que se cerraban solas, un peso invisible sentándose en su cama y un cuadro arrancado de la pared.
Tras la muerte de una pequeña paciente en el quinto piso, el personal nocturno empezó a oír pisadas y risas infantiles en habitaciones vacías.
Un cuidador me ofreció el cementerio de Miramar para mí solo durante una noche entera. Acepté. Esto es lo que sentí entre las tumbas.