¿Qué lugar ocupan los animales que nos acompañaron cuando llega el momento de despedirlos?

Un proyecto presentado en la Legislatura porteña busca crear un Servicio Público de Cremación de Animales de Compañía y propone al Cementerio de la Chacarita como su primera sede.

En mayo de 2026 ingresó a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el expediente 1694-D-2026, un proyecto de ley que plantea esta creación. La iniciativa establece que el servicio comenzaría a funcionar en el Cementerio Público de la Chacarita, con la posibilidad de extenderse posteriormente a otras instalaciones de la Ciudad.

Pero el proyecto no se limita a plantear un lugar donde realizar cremaciones.

Una despedida más allá de las cenizas

Uno de los aspectos más particulares de la iniciativa es la creación de un espacio de memoria y homenaje dentro de Chacarita, donde podrían depositarse las cenizas de los animales o realizar actos de despedida.

En una ciudad donde la muerte de un animal de compañía suele quedar relegada al ámbito de los servicios privados, la iniciativa plantea incorporar también el duelo por las mascotas dentro de un espacio público destinado a la memoria. El proyecto parte, además, de una realidad concreta: actualmente la Ciudad no cuenta con un servicio público específico para el tratamiento de los restos de animales de compañía.

Lo que existe hoy

Actualmente, quienes pierden una mascota en la Ciudad se encuentran con alternativas muy diferentes. El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur ofrece cremación gratuita las 24 horas —recibe unos 600 cuerpos por mes—, pero no entrega las cenizas a los tutores. La alternativa privada, por su parte, permite acceder a modalidades de cremación y despedida más personalizadas, pero implican un costo que puede resultar significativo para muchas familias. Los valores relevados al momento de esta publicación parten aproximadamente de $90.000, dependiendo del servicio contratado.

En otras ciudades del país existen antecedentes de cremación gratuita —Rosario y Trelew, por ejemplo, contemplan servicios sin cargo para animales que mueren en la vía pública o dependencias municipales—, pero se trata de soluciones pensadas principalmente desde una lógica sanitaria, de disposición de restos. Ninguna contempla la devolución de cenizas ni un espacio de memoria: es, en ese sentido, donde el proyecto porteño introduce algo distinto.

El proyecto surge, además, en un país donde la relación con las mascotas ocupa un lugar particularmente importante. Según un relevamiento de GfK Group, el 80% de los hogares argentinos tiene al menos una mascota, uno de los porcentajes más altos registrados en el estudio.

¿Qué incluiría el servicio?

De aprobarse, el sistema contemplaría la cremación de animales de compañía y la posibilidad de recuperar sus cenizas. También se establecerían aranceles regulados, con criterios de accesibilidad y sostenibilidad, y se prevén bonificaciones para organizaciones rescatistas.

El proyecto contempla además la posibilidad de gratuidad en determinados casos: animales sin identificación ni responsable conocido recogidos de la vía pública, y animales cuyos responsables puedan acreditar una situación de vulnerabilidad social y residencia en la Ciudad.

Los turnos podrían solicitarse tanto de manera presencial como digital, y deberían contemplar criterios de prioridad vinculados, entre otras cuestiones, con razones sanitarias, situaciones de vulnerabilidad y las necesidades de organizaciones dedicadas al rescate animal.

Cuando la muerte deja preguntas

Hay otro aspecto que llama particularmente la atención: el proyecto establece que, si durante el procedimiento se detectaran indicios de maltrato o una muerte ocurrida en circunstancias sospechosas, el personal interviniente debería comunicarlo a las autoridades competentes.

De esta manera, el servicio no quedaría limitado a la disposición de los restos, sino que también contemplaría qué ocurre cuando existen dudas sobre las circunstancias de una muerte.

¿Por qué Chacarita?

La elección del cementerio tampoco resulta completamente ajena a su historia. Chacarita cuenta con un crematorio desde comienzos del siglo XX: el Gobierno de la Ciudad señala que la primera cremación realizada allí tuvo lugar en 1904, y que continúa siendo el único que presta servicio dentro de los cementerios porteños.

Los fundamentos del proyecto señalan justamente esa experiencia institucional y la infraestructura ya existente como parte de las razones para elegir a Chacarita como punto de partida, sin necesidad de construir algo completamente nuevo.

Todavía es un proyecto

Hay, sin embargo, una diferencia importante entre imaginar este espacio y verlo funcionar. El expediente 1694-D-2026 continúa "en comisión" en la Legislatura porteña desde el 2 de junio de 2026, sin haber avanzado desde entonces. De hecho, en los últimos días circularon versiones que daban por aprobada la iniciativa. Sin embargo, la propia autora del proyecto, la legisladora Graciela Ocaña, desmintió públicamente esa información.

Por lo tanto, el servicio todavía no existe, y cuestiones como los aranceles definitivos, los requisitos operativos y la puesta en funcionamiento quedarían para una etapa posterior, en caso de que la iniciativa sea aprobada.

Por ahora, Chacarita sigue siendo una posibilidad.

Pero el proyecto abre una pregunta interesante sobre nuestra propia relación con la muerte: ¿qué lugar ocupan los animales que nos acompañaron cuando llega el momento de despedirlos?

Quizás, en el futuro, una parte de la respuesta también pueda encontrarse detrás de los muros de Chacarita.